viernes, 18 de abril de 2014

Gabo, un familiar cercano // Gabo, um parente próximo

[Versão em português embaixo]

Yo no recuerdo cuando fue la primera vez que oí el nombre de García Márquez. Desde que nací lo he escuchado, como si fuera un familiar cercano, y así lo siento hasta ahora. Cuando supe sobre su muerte sentí un peso en el pecho, sabiendo que se iba uno de los colombianos más grandes que ha dado esas tierras. No voy a decir que es mi escritor favorito, porque no soy de favoritismos. Pero, puedo decir en voz alta, que es un señor al que le he aprendido mucho y al que admiro enormemente, no solamente como escritor, sino como ser caribe. 


Armando Pavajeau, Álvaro Cepeda, Roberto Pavajeau, Gabo, Hernando Molina y Rafael Escalona. Eran los albores del Festival Vallenato. Foto: Fundación la Cueva 


sábado, 29 de marzo de 2014

Qué hacer cuando las fucking ganas son más fuertes que la voluntad // O que fazer quando a fissura é maior que a força de vontade

[Versão em português embaixo]

Toda mi vida he tratado de controlar mis sentimientos y lo he logrado, ¡algunas veces! Pero, hay otras en las que me pregunto y me pregunto ¿Qué hacer cuándo las fucking ganas son más fuertes que la voluntad? ¿Cuándo una parte de ti te dice una cosa y otra, te dice otra, bien diferente, ¡opuesta!? ¿Cuándo “el anhelo se va detrás de ti, por la avenida” como dice Drexler en su nueva canción


miércoles, 5 de marzo de 2014

Como se siente tener sobrepeso // Como é ter sobrepeso

[Versão em português embaixo]

Estoy en un café comiéndome una torta de chocolate. Cada pedacito me sabe a gloria y lo disfruto como si dijeran que mañana el cacao va a acabarse en todo el país. Siento un poco de remordimiento de conciencia. Pero, a la vez me siento feliz. Cuando estaba en el colegio, en el último año, recuerdo que el profesor de química, una vez que salimos al patio-salón me dijo, en una charla informal: “Eres la más gordita del curso”. No recuerdo, de donde salió el comentario, y si tenía que ver o no con lo que estábamos hablando, pero fue algo que se quedó ahí y me hizo más insegura de lo que era. Mis amigas del colegio eran mucho más flacas que yo, más flacas y más bajitas. Una vez estando en la casa de una de ellas, la mamá se acercó y me preguntó: Cristy, ¿Cuál es tu talla de jeans?.Yo respondí: "12" y me dijo: “Ay, esa es mi talla también”. Imagínense lo bien que me sentí. Una señora de 40 y tantos años, con dos hijas, me decía que su talla era igual a la mía, y yo tenía 15. Multipliquen esas 2 historias por mil. El resultado es mas o menos la suma de comentarios que me he tenido que soportar desde que me acuerdo.

Tara Lynn

jueves, 27 de febrero de 2014

Haga patria, mate a un costeño

Queridos lectores del Blog de Matina:

Esta entrada la publiqué en mi perfil de Facebook hace unos días, y para mi sorpresa ha tenido hasta la fecha 190 "me gusta" y la han compartido 219 veces, algo que no había pasado con ninguna de las notas que he escrito anteriormente. El propósito de mi artículo es contribuir con la autoestima de nosotros como pueblo, reafirmar nuestra identidad y mostrar que es posible ser feliz siendo como somos. No pretendo ofender a nadie, ni menospreciar otras culturas. Por el contrario, estoy totalmente convencida de que cada región de Colombia debe afirmarse como es, aceptar que somos un país muy diverso y que debemos respetarnos. 


Cuando un brasilero me pregunta de donde soy, digo que soy del Caribe. Ah, pero entonces tu ciudad tiene mar, comentan. No, Montería no tiene mar, pero el Caribe no sólo es cuestión de agua, respondo, es una cuestión de cultura. Una vez dije esto delante de un bogotano y comentó: “Nadie en Colombia les dice Caribeños, a ellos le dicen costeños”. Y sí, es verdad. Nadie nos dice caribeños, pero yo insisto, porque nuestra región es más que un lugar a la orilla del mar.Y este es el primero de los 3 puntos de algo que me incomoda.

viernes, 14 de febrero de 2014

¿Alguien que quiera patrocinarme? // Alguém que queira me patrocinar?


[Versão em português embaixo]

Varios de mis viajes han fracasado. A veces por plata, a veces por tiempo, a veces las dos cosas juntas. El año pasado tenía pensado irme a la India durante tres meses a hacer una pequeña investigación, pero la universidad donde estudio recusó mi pedido de tiempo. Supongo que después, cuando termine la maestría, podré hacerlo. Entonces, vienen la preguntas que los realistas harían. ¿De dónde vas a sacar el dinero para los tiquetes? ¿Cómo te vas a sostener? ¿Qué va a pasar después que vuelvas? ¿India no es el país donde violan a las mujeres y matan a las niñas al nacer? ¿Tu no eres diseñadora? ¿Dónde vas a dejar tu carrera? ¿Encontrarás trabajo después? Y todas las cosas que se puedan imaginar.

Buenos Aires - Rio de Janeiro - Punta del Este - La Habana

miércoles, 5 de febrero de 2014

No me gustan las ventanas // Não gosto das janelas

[Versão em português embaixo]


Entré sofocada al avión. Coloqué las maletas en la parte de arriba, pedí permiso a mi compañero de silla y me senté. 8A. Esta vez me tocó ventana. No me gustan las ventanas en los viajes largos porque hay que pedir permiso para ir al baño. Lo bueno es que tienes donde recostar la cabeza y si es de día distraerte con el paisaje cielítistico, esta vez no era el caso. El hombre que estaba al lado mío me preguntó que si ya estaba más tranquila, le dije que sí, que pensé que iba a perder el avión. Fui la última en entrar. Por alguna razón me senté en la puerta equivocada del aeropuerto y cuando me di cuenta, era muy tarde. Salí corriendo, me estaban llamando por el micrófono del módulo y ya el resto lo saben.