viernes, 19 de julio de 2013

De qué hablamos las mujeres cuando tomamos café

Es jueves, son las 3 de la tarde, acabé de recibir una llamada de Mar* diciéndome que nos tomemos un café en Juan Valdez a las 5, que le diga a Lena para que vaya con nosotras, que ya habló con Ana y Wana, que salen del trabajo a esa hora y que pueden llegar para hablar un ratico. Me dice que Linterna Verde la llamó para caer donde estuviéramos, le digo que por favor le diga que llegue a las 6, que tengo una cosa urgente que contarle a las cuatro. 

En Juan Valdez a las 5 casi todas las mesas están ocupadas, exceptuando algunas de los rincones que dan para la tienda de ropa que hay al lado. Ese es nuestro lugar favorito. A veces llega un tipo que se sienta diagonal a nosotras, está lindo, no un lindo muy convencional, pero me gusta y lo veo por el rabito del ojo.

lunes, 8 de julio de 2013

Irse

Hablando con una amiga colombiana a la que quiero mucho y que ahora vive en Buenos Aires, me decía que viajar, en muchos casos, es como huir. Yo creo que sí, que muchos de los que viajan están en medio de una fuga, y creo también que no es sólo cuando viajamos que huimos, si no cuando nos vamos, en términos generales.

Esa fuga puede ser dolorosa, no es por nada que Cerati dice que “poder decir adiós es crecer”. Pues irse es desprenderse de la costumbre, es mirar con otros ojos, oler con otra nariz, caminar con otros pies, o tal vez con los mismos pies, pero en otro camino. Y son las nuevas particularidades de ese camino, al que no estamos acostumbrados, las que incomodan al principio.

Ilustración de Helen Martínez

lunes, 1 de julio de 2013

La rueda y el perro

Hace unos días leía en el perfil de Facebook de Zeta, un amigo de Belo Horizonte, que los manifestantes brasileros se parecen a los perros que le ladran a las ruedas de los carros. No es de mi interés hablar de política en blog, a veces me seduce la idea de escribir sobre lo que estoy viviendo aquí en Brasil en relación a las protestas, mi casa queda a 3 cuadras de uno de los lugares predilectos por los manifestantes, sin embargo, desde que empecé a escribir aquí decidí no darle cabida en él a este tipo de temas.

La analogía que Zeta hizo con el perro se me quedó en la cabeza por varios días y ayer, en una charla con cervezas, la enfoqué desde otro punto. Cuando un perro le ladra a la rueda de un carro, lo único que hace (además de ladrar) es correr, ¿qué haría el perro si el carro parara? ¿Morder la rueda? Pedro Guerra, el cantante español, habla en uno de sus conciertos sobre lo que él llama la Ley del Deseo, y dice: "De repente tenemos la sensación de que queremos algo con mucha fuerza, nos volvemos locos por conseguirlo y cuando lo tenemos, se nos quitan las ganas de todo, bueno, de todo todo, no." Ahí está, muchas veces ladramos y corremos detrás de algo pero cuando el algo para, ya no queremos, o no podemos, o lo que sea, morder la rueda. ¿A quién no le ha pasado? Cuando se prueba ya no se quiere o cuando eso está ahí justo al lado, lo rechazamos. En palabras de Drexler, es como si la trama fuera más atractiva que el desenlace.

viernes, 21 de junio de 2013

El circo de la perfección

Cuando era niña participé en varios reinados de belleza que hacían entre mis amiguitas del barrio. Nunca gané uno, ¡ni medio! Mi tía Mary, que era mi preparadora, tipo Javier Murillo en Cartagena, era la que pensaba qué vestido de baño iba a usar, qué vestido de fantasía, qué maquillaje, qué vestido de gala, ella ya estaba cansada de participar en esos eventos porque yo nunca ganaba, llegué a ser virreina, pero nunca reina. Y claro, fue así cómo comenzaron mis frustraciones, a uno le van cultivando esas ganas de ser reina desde que está chiquita y ¿para qué? Para que las que se ganaban la corona e iban detrás de esos sueños terminaran en un posible abrir de piernas a un narcotraficante, y para las que no nos la ganábamos, tuviéramos posibles problemas de autoestima desde temprana edad.

miércoles, 12 de junio de 2013

Cómo no quedarse con una sola historia

Hace dos años viví por unas semanas con una chica de Rusia y otras extranjeras en un internado de niños en el que trabajábamos de voluntarias, estábamos haciendo un intercambio aquí en Brasil. Además de que engordé como 10 kilos, porque la comida era mayormente carbohidratos, aprendí mucho y fue una experiencia inolvidable que aportó incluso a lo que estoy trabajando ahora. Un día antes de salir a dar clases para los niños del internado, todas nos quedamos hablando en la salita de la casa de huéspedes que tenían ahí los curas que estaban a cargo de la institución. R, la chica de Rusia me dijo riéndose: "En Colombia las drogas son fáciles de conseguir. Ustedes deben tener cultivos de marihuana en los patios de sus casas". Una frase cliché que me dio tanta rabia que no supe que responder.

sábado, 8 de junio de 2013

Mis dos mujeres

Esta semana recibí un correo de una amiga colombiana que está viviendo en España. La aprecio mucho porque estudiamos juntas en el colegio y además tenemos muchas cosas en común que nos conectan. El asunto del correo era “Auxilio”. Aquí les dejo lo que me envío:

Querida Matina, te escribo porque no sé qué hacer. Me di cuenta que otra vez dos mujeres habitan en mí. Una es casta y mojigata, ¡La otra es peor que diez Esperanzas Diaz juntas! Imagínate que estoy saliendo con un tipo que semanas atrás me presentó un amigo. Ayer estábamos en su casa y mientras él intentaba quitarme el brassier yo no hacía otra cosa, además de besarlo, que darle codazos. No es que el tipo no me guste, ni tampoco que no bese rico, sus labios y su lengua eran dos mariposas que se paseaban por mi boca con agilidad y sin apuro. La primera vez que lo vi pensé: “Tiene la cara bonita, a lo mejor besa bien”. Antes de besarlo la zafada me daba consejos, pero cuando empezamos la otra apareció en mí, después de un tiempito sentí el sonido de unos pasos que se alejaban, parece que la conservadora se quedaba y la zafada huía sin razones.