Hablando con una amiga colombiana a la que quiero mucho y que ahora vive en Buenos Aires, me decía que viajar, en muchos casos, es como huir. Yo creo que sí, que muchos de los que viajan están en medio de una fuga, y creo también que no es sólo cuando viajamos que huimos, si no cuando nos vamos, en términos generales.
Esa fuga puede ser dolorosa, no es por nada que Cerati dice que “poder decir adiós es crecer”. Pues irse es desprenderse de la costumbre, es mirar con otros ojos, oler con otra nariz, caminar con otros pies, o tal vez con los mismos pies, pero en otro camino. Y son las nuevas particularidades de ese camino, al que no estamos acostumbrados, las que incomodan al principio.
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| Ilustración de Helen Martínez |
