viernes, 17 de agosto de 2012

Violeta Parra y un Skycoaster

Uno tiene que tener un alma muy fuerte para amar mucho. En la película que vi ayer, Violeta se fue a los cielos, en la entrevista que le hacen a Violeta Parra (la protagonista) desde Buenos Aires, que va corriendo paralela con lo que fue su historia le preguntan “¿Cuántas veces ha amado?” Ella responde mostrando la mano. El entrevistador le dice: ¿Cinco? Ella contesta: 5 millones de veces. Parece que para Violeta, amar no era difícil. Yo sigo creyendo que no lo es. Lo difícil es quitarse el miedo y además olvidarse que no necesariamente hay amor de vuelta, por eso hay que ser fuerte.

Cuando se intenta amar es parecido a estar en el skycoaster esperando a que den la señal de soltarse. Lo diferente es que cuando se ama no siempre hay cuerda que soporte, te puedes reventar contra el pavimento. Lo semejante es que no tienes que pensarlo mucho para hacerlo, cuando abres los ojos ya estás amando. En el skycoaster puedes ir acompañado o sólo, en el amor también. La adrenalina se te sube, la inercia te hace pendular y se acaba. Yo no sé si el amor se acaba. Si amamos con el cuerpo, sí, algún día moriremos. Pero, ¿Si amamos con el espíritu? 

lunes, 30 de julio de 2012

No quiero poner la palabra 'poesía' en el título

En estos días imaginaba un mundo sin arte y eso me hizo ver las cosas desde otro balcón. De entrada pensé en la poesía. La poesía en ocasiones me aburre, ella y yo no vamos de la mano, no es algo que llame mucho mi atención, hay cosas que no entiendo, que me parecen absurdas. Cuando estaba en la universidad en Barranquilla, de vez en cuando iba a recitales poéticos, porque quería conocer gente con sensibilidad al arte, y en esas idas escuché a Luis Mallarino, por ejemplo, y me gustó su trabajo. Sus poemas pisaban suelos que yo no había pisado, no tan convencionales como lo que yo conocía, que no era mucho tampoco. De los recitales a los que fui, me acuerdo de pocos nombres, leí algunos poemas de Luis después, pero hasta ahí quedó. Por petición de un amigo fui un día a otro recital, todo me entró por un oído y salió igualito por el otro, o mejor dicho, ni entró. Mi amigo me decía: “La poesía es tan sublime” y yo ponía cara de quererlo matar de un puño.

Más tarde en Montería conocí por mi insistencia a acercarme a la literatura a Irina Henríquez, una poeta o poetisa, no sé como a ella le gusta que le digan, de San Juan Nepomuceno (Bolívar), que vive en Cereté y que dirige un taller de literatura al cual fui varias veces. Iri, como la llamo de cariño, conoce mi condición, cuando intenta leerme cosas me dice algo como: “Sí, Cris, sé que tu y ella no van, pero escucha” y yo escucho. El viernes nos encontramos en Barranquilla, ella fue invitada a Poemario y yo fui a hacer vueltas familiares, cuando me vio me dijo: “Te traje un libro de un poeta que quiero que leas, ¡No! Mejor yo te leo a ti”. Me gusta como ella lee, su voz es pausada, gruesa, sin acento, y suena misteriosa, me leyó varios poemas de Frank Báez, un escritor de Santo Domingo que también me gustó. Iri me dice que cada quien tiene un poema, que sólo tenemos que encontrarlo. Ella me está ayudando a encontrar el mío, cada vez me siento más cerca.

De regreso a Montería, en la van que acostumbro a viajar, mirando por la ventana, pensé que la poesía es necesaria, la buena y la mala. La buena porque como los colores de las flores, las formas de las nubes, las aves, le da otro aspecto al paisaje que sería monótono si no existiera. Las cosas bellas le dan sentido a la vida. La buena poesía es la que te toca, la que encuentras hermosa, la que te refleja como un espejo, no necesariamente de este tiempo, ni de este espacio. La mala también es necesaria porque nos hace apreciar la buena. Eso pasa con las artes plásticas, el teatro, la música, pareciera que prácticamente no tienen funciones, pero siempre estamos detrás de ellos, de alguna manera o de otra.

martes, 10 de julio de 2012

Caronas

En Brasil viajar en chance es común. Aquí las personas están un poco más relajadas con la cuestión de que les va a pasar algo si se montan en carro ajeno o si le dan una 'carona' (como se dice en portugués) a alguien extraño. Así llegué a Sao Jose do Rio Preto, un pueblo del estado de Sao Paulo, de donde salía mi bus para Belo Horizonte. Yo estaba en Ilha Solteira visitando a mi hermano y por sugerencia de él y Diana, la novia, entré a la pagina de Facebook de Caronas de Ilha donde alguien había escrito que saldría para Sao Jose do Rio Preto el domingo a las 10AM, respondí que sí, que me servía, y con él me fui. Llegamos a la 1PM mas o menos, mi bus salía a las 8:30 de la noche, es decir, que me tocaba esperar 7 horas y media en una ciudad que aun no conozco ¿Qué hacía? ¿Por qué no te vas para un centro comercial? me dijo mi hermano, me pareció bien y así fue. Estuve con mi maleta a cuestas, porque parecía una penitencia, por todo el centro comercial. Almorcé, comí helado, fui a cine, me senté en mil bancas, di vueltas, y todo eso con un acento colombiano que no podía con él, delatando mi 'extranjeridad'.

¿Qué se preguntaba la gente al verme con una maleta en un centro comercial? Se me ocurrieron varias cosas:  que habían echado de mi casa y no tenía para donde ir, que vendía mercancía a uno de los almacenes, que estaba esperando a un amigo que saldría tarde del trabajo, que había comprado la maleta en el centro comercial , aunque está un poco gastada por los años, pero es válido, o simplemente lo que me estaba pasando, que tenía que esperar un bus que saldría a las 8:30PM y no conocía a nadie en esa ciudad para ir y visitar. 

Ver un montón de gente que no conocía con diferentes tipos de ropa, comiendo hamburguesas, gastando sus horas de domingo me hizo sentirme pequeña, una hormiga entre miles y millones de hormigas que no conozco y no alcanzaré a conocer en toda mi vida, también me hizo pensar que somos más parecidos de lo que creemos.

Estuve en una ciudad que aunque ya había pasado por ahí, antes no me imaginaba ni siquiera que existía. Habrá muchas ciudades así, incluso Montería seguramente es de este tipo para gente que tampoco me imagino. 

lunes, 2 de julio de 2012

A mi me gusta esto

Convertir al computador en una especie de confesatorio lo encuentro cómodo. A mi no me importa mucho que los blogs ya están pasando de moda. Después del cuento del microblogging, con Twitter, del sistema de Tumblr, del mismo Facebook, esto se ha vuelto obsoleto, pero yo sigo escribiendo aqui. Y sí, hay veces que duro semanas sin postear nada, pero es que tampoco es tan fácil.

Empecé con este cuento de blog un día que ba a salir a hacer un trabajo con unos compañeros de la U, quince minutos antes de irme escribí mi primera entrada. Con el blog me he acercado a la literatura y de cierta forma al periodismo. En la Universidad, por ejemplo, a causa del blog, tomé una clase de Escritura Creativa con el escritor Illán Ramón Bacca, también vi Problemas de la Filosofía Contemporánea  y me sirvió mucho, participé de Bacanal, una revista local de unos amigos, conocí varios bloggueros, varios artículos mios han aparecido en periódicos locales y regionales, y lo ultimo que ha causado el blog es ir a las sesiones de un grupo de literatura, primero en Montería, luego en Barranquilla y finalmente Monteria, ahí escribí mi primer cuento y escuché otras cosas que me han hecho ver la literatura de forma diferente.

También me ha causado problemas. No siempre lo que escribo aquí es real, hago la aclaración. Pero sí hay cosas reales en las que suelo ser muy dramática. Entonces las personas involucradas en el post, lo leen y luego haciendo conjeturas, me preguntan, a veces cosas favorables, a veces no. Pero tampoco es algo que me afecte mucho. Para escribir primero hay que empezar por lo que nos pasa diariamente, luego sí viene la ficción, que también tiene un poco de realidad, por supuesto.

Algo que me encanta de esto es que cuando esté mas vieja  podré saber lo que pensaba en años anteriores. Y seguramente me dará verguenza, como cuando uno ve una foto vieja de uno mismo, de hecho ya me pasa con el primer blog. Pero a la final es interesante y me ayuda a conocerme, y también a conocerse a ustedes, mis lectores, en la medida que uno conoce la vida de los demás y sus comportamientos, se va dando cuenta de lo que es uno mismo, o por lo menos, de lo que no es.

Creo que ya tengo 3 años de estar escribiendo aqui y me durará hasta que se me quiten las ganas, no creo que sea por ahora.


martes, 26 de junio de 2012

Medianeras y yo (Parte 1)

"Todos los edificios, absolutamente todos, tienen una cara inútil, inservible, que no da al frente ni al contrafrente, la medianera." 

Cuando se se escribe la palabra 'medianeras' en Google, lo primero que sale son documentos jurídicos de Buenos Aires. Supongo que es porque es un término muy técnico y parece que no compete tanto a los arquitectos como a los abogados de Argentina. Pero medianeras, además de ser un término que antes me importaba poco, es un película de Gustavo Taretto, un director que no conocía hasta ahora.

La película la posteó en mi perfil de Facebook Ceci, una amiga que ahora vive en Canadá, con el cuento que la tenía que ver porque el protagonista era diseñador, vi el trailer y una noche de un martes convidé a Helen a ver la peli en su casa. A ella le gustó, aunque también me dijo que se parecía un poco a 500 days of Summer, y sí es cierto, es una película latinoamericana con toques gringos. En estos días se la recomendé a Mischa, mi amiga brasilera, y se preguntó lo que todos nos preguntaríamos después de verla ¿Dónde está Wally? Sí, Wally, el muñequito que hay que encontrar entre un montón de muñequitos.

La película se trata de dos personas que viven en la era informática y que no se conocen aunque vivan muy cerca el uno del otro, estas son las cosas que traen la tecnología y las ciudades grandes, bueno, las pequeñas también, muchas veces hablo más con mi amigo Milo, que está del otro lado del mudo, que con mi vecina. Ayer me senté con una libreta a copiar frases de la película que me gustaron. Se las dejo aquí junto con la banda sonora y finalmente el trailer para que la vean. Además de que con ella le cogí asco a las piscinas, me gustó mucho.

Frases: 
-La vida la vamos haciendo sin tener la más mínima idea de cómo queremos que nos quede.

-Vivimos (como si estuviéramos) de paso en Buenos Aires.

-¿Qué se puede esperar de una ciudad que le da la espalda a su río?

-Estoy convencido de que las separaciones y los divorcios, la violencia familiar, el exceso de canales de cable, la incomunicación, la falta de deseo, la abulia, la depresión, los suicidios, la neurosis, los ataques de pánico, la obesidad, las contracturas, la inseguridad, la hipocondría, el estrés y el sedentarismo son responsabilidad de los arquitectos y empresarios de la construcción. De estos males, salvo el suicidio, los padezco todos.

-Si mi vida fuera un juego, como el Juego de la Vida, me tocó el frustrante castigo de retroceder 5 casilleros.  

-En un mismo instante perdí la mujer que amaba y la capacidad de volar. 

-Si todo se arreglara cerrando los ojos. 

-¿Hay algo más descorazonador que no tener emails en la bandeja de entrada? 

-Las citas son como los combos de McDonalds. En las fotos todo se ve más rico, grande y apetitoso que en la realidad.

-No puedo dormir, porque no encuentro el interruptor para apagar la cabeza.

-Hola, soy Zuzu, el eslabón perdido entre un peluche y un perro.

-¿Tantos kilómetros de cable sirven para unirnos o para dejarnos en nuestro lugar? 

-A: ¿Eres hombre o mujer? B: Mujer, aunque es un poco amplio, ¿no? 

-Si aún cuando se a quien estoy buscando (Wally) no lo puedo encontrar, como voy a encontrar al que estoy buscando si ni siquiera sé cómo es. 

Banda sonora:
True Love Will Find You In The End by Beck on Grooveshark

Marvin Gaye & Tammi Terrell by Ain't No Mountain High Enough on Grooveshark

Y aquí el trailer: 

Para ir a Medianeras y yo (Parte 2) haz clic AQUI

miércoles, 6 de junio de 2012

Mejor que no me pregunten

En Montería abrieron un McDonalds. Se dice que ahora somos más 'ciudad', porque además abrieron un Homecenter, una empresa chilena que vende utensilios para la construcción y abrirán un Buenavista, una marca de centro comercial que ha tenido éxito en Barranquilla y Santa Marta. Y sí, somos más ciudad, somos una ciudad más parecida a otras grandes ciudades extranjeras, pero sólo porque ahora comemos hamburguesas grasosísimas y porque las ferreterías pequeñas tienen la amenaza de desaparecer.

Si abrieran una librería como El Ateneo en Buenos Aires, en la misma esquina del McDonalds, ni que regalaran los libros la fila fuera más larga que la del Auto Mac. Las únicas librerías que existen en Montería son las cristianas, unas jurídicas y las que venden libros que mandan a leer en los colegios, que realmente no son librerías, sino papelerías con unos cuantos libros. Es decir, mayormente la literatura que se lee aquí es por obligación.

Las pocas personas que conozco que leen por gusto, lo hacen a través del programa que tiene la Red de Biblioteca del Banco de la República, que a cualquier lugar donde haya una sede del banco llega un libro de las bibliotecas asociadas (eso confirma que Dios existe). O se van a la calle 37 con 4ta, a un parque donde hay una feria permanente de libros piratas y de segunda, y es ahí donde consiguen las novedades colombianas y los clásicos de la literatura latinoamericana y universal (si es caso). O cuando viajan los compran. En las góndolas ubicadas al lado de las cajas de los supermercados los escritores más populares son Walter Riso y Osho y libros como Quien se ha robado mi queso o Padre Rico y Padre Pobre.

Puedo seguir hablando sobre la falta de lectura de literatura en Montería, pero esa no es la razón de mi texto. Lo que quiero decir, y esto no es nuevo, es que hay varios tipos de desarrollo, algo que no entendieron los europeos cuando llegaron a América. Uno de esos incluye el aumento del consumo y del desperdicio. Si es así, vamos bien. Pero también, desarrollo significa más educación, más conciencia en nuestra relación con el medio ambiente, con las personas, más oportunidades, de empleo y de estudio, por ejemplo, más acciones hacia el bien común, hacia la comunidad, y otras tantas cosas que están muy lejos de copiar malos hábitos y marcas extranjeras. Así que, por favor, ni piensen que Montería es más ciudad sólo porque los gringos ya invadieron el barrio.

Cuando hayan más universidades, más gente asistiendo a clases, cuando tengamos una ciudad más amable y pensemos un poco diferente, cuando las oportunidades no sean para unos pocos, cuando nos arranquemos el clasismo de la piel y miremos hacia la periferia, entonces quizás habremos evolucionado.